Confesión de diez de la noche
Querido amigo, si bien a mis veintidós años de existencia en este mundo jamás he experimentado lo que es el amor en pareja, o hacia ese alguien “especial”, hoy quiero decirte que lo que me haces sentir mueve todo en mi ser como ninguna otra persona jamás lo ha hecho. ¡Ay!, ¿cómo te explico que un simple mensaje tuyo me ilumina el alma, que un ‘hola’ me saca la sonrisa más grande y tonta que mis labios hayan dibujado.
Que más quisiera yo que ser tu respaldo toda la vida, compartir contigo cada triunfo y cada derrota, ayudarte a cumplir tus sueños, llegar a tus metas; reír con tus ocurrencias, debatir sobre mil temas diferentes.
No hay ser en la tierra que logre sorprenderme de la manera más genuina como tú lo haces. Cada cosa que dices, cada cosa que haces… tienes esa fantástica capacidad de sorprenderme.
Por otro lado, eres la única persona en la que verdaderamente creo, creo que vas a llegar lejos, creo que vas a cumplir tus metas, creo en tu potencial, creo en ti.
Sin embargo, yo sé que no tengo nada que ofrecerte, que soy un completo desastre a comparación tuya, pero algo siento muy dentro de mi ser que sería capaz de desvivirme por ti.




